Akita Japonés Deja un comentario

Akita o Akita Inu, que se traduce como ‘perro de Akita’ es una raza canina originaria de Japón, donde se considera tesoro nacional. Se conoce la raza por ese nombre, ya que proviene de la prefectura de Akita, situada en el norte de Japón. Inicialmente, el Akita fue un perro de caza mayor. Durante generaciones, los guerreros de Japón lo empleaban como perro de defensa, de ataque y, a su vez, para cazar osos. El Akita Inu se considera una raza aparte del Akita Americano. son perros grandes y fuertes con una profunda esencia y dignidad. El porte orgulloso de su cabeza se ve realzado por unas orejas pequeñas y unos ojos oscuros. Llama la atención su pelaje grueso y afelpado, de color rojo leonado, sésamo, atigrado, y blanco. Los machos adultos miden de 64 a 70 cm y las hembras, de 58 a 64 cm. El peso varía de 34 a 50 kg.


  • Tamaño: Grande
  • Aseo: Más de una vez a la semana
  • Pelo: Medio / Largo
  • Alergias: No
  • Ruidoso: No demasiado ruidoso
  • Grupo: Polivalente
  • Otras Mascotas: Bajo
  • Adecuado para estar solo: De 1 a 3 horas

Origen

El akita, que se crió originalmente en la provincia de Akita en el s. XVII, es la raza japonesa de mayor tamaño. Algunas teorías afirman que estos perros se criaron originalmente para la caza del jabalí, el ciervo y el oso negro; sin embargo, otras sostienen que el objetivo eran las peleas de perros. No obstante, cuando las peleas de perros perdieron popularidad en Japón (y en Europa), estos perros se emplearon para la caza. A finales del siglo XIX, se importaron otras razas y las razas japonesas quedaron relegadas. Se creó entonces la Sociedad para la Conservación de los Perros Japoneses con el fin de conservar a las razas autóctonas, que fueron declaradas patrimonio nacional.


Personalidad

Son perros fuertes, tanto físicamente como de carácter, que no se recomiendan para dueños novatos. Es necesaria experiencia en el manejo, adiestramiento y socialización, tanto inicial como continua. No obstante, son muy fieles a su propia familia. Son valientes y buenos guardianes, sin ladrar demasiado. No se debe olvidar en ningún momento que poseen un fuerte instinto de caza.


Salud

Como muchas otras razas, el akita japonés puede sufrir trastornos oculares hereditarios y displasia de cadera (un trastorno que puede provocar problemas de movilidad). Por tanto, es importante un examen de la cadera y de los ojos antes de dedicar al perro a la crianza.


Ejercicio

El akita necesita mucho ejercicio para mantener su musculatura en buen estado. Dicho esto, si tienes que saltarte el paseo un día, lo aceptará sin rechistar. Antes de dejarlo correr libremente, recuerda que es un perro de caza y que tienes que extremar las precauciones.


Nutrición

Los perros de razas grandes, además de tener un gran apetito, requieren un equilibrio de nutrientes diferente, incluyendo los minerales y las vitaminas, al de los perros de menor tamaño. El akita es propenso a los problemas de hinchazón y estomacales, cuyo riesgo se reducirá con comidas más pequeñas y frecuentes.

 


Introducción

Existe constancia de la aparición del Akita inu como raza pura desde hace más de 3.000 años, aunque debido al aislamiento de su pueblo natal, su historia es un gran interrogante. El akita inu ha recibido varios nombres a lo largo de la historia; según la función que desempeñara sería Matagi-inu (perro de caza), Kurae-inu (perro de guerra) y Odate-inu (perro de providencia). Esta raza era utilizada para la caza de osos, pues era de tamaño mediano. Sin embargo, a partir de 1603 empezó a ser utilizarse como perro de pelea, y, buscando una raza más grande y agresiva, se cruzó al Akita inu con el Tosa Inu o el Mastín Inglés lo que hizo que la raza pura del Akita inu peligrara y desaparecieran de ella muchas de las características de los perros tipo Spitz.

En 1908, se prohibieron las peleas de perros, y fue entonces cuando la raza fue preservada y pudo prosperar y desarrollarse como una gran raza japonesa. Posteriormente, en 1927, el comandante de Odate creó una «Sociedad de Preservación del Akita inu».

El Akita es considerado el perro nacional de Japón, y en 1931 fue designado Monumento Nacional. Durante la Segunda Guerra Mundial la policía ordenó que capturaran a todos los perros excepto el pastor alemán. La piel del Akita fue utilizada para confeccionar ropa militar, y su carne como alimento. Para proteger la raza, algunos Akitas fueron enviados a regiones pequeñas, donde los agricultores fingían tenerlos como perros de guardia, y otros, fueron cruzados con pastores alemanes. El número de Akitas se redujo peligrosamente, y se dieron tres tipos diferentes: «Matagi Akitas», «Akitas de pelea» y «pastores Akitas».

En la época de la recuperación después de la Guerra, se vendieron varias hembras a los norteamericanos, así nació el Akita Americano. La raza presentaba rasgos exteriores procedentes del pastor alemán y del mastiff; por esto algunos aficionados a la raza no la consideraban como una raza japonesa primitiva, y se dedicaron a eliminar estos rasgos extranjeros. Se cruzaron los Matagi Akita, con lo que consiguieron restaurar la gran raza pura que hoy conocemos.

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